Mi historia

Bienvenidos a mi mundo.

No empecé con ventajas.
No vengo de una familia de empresarios.
Y tampoco tuve la oportunidad de estudiar electrónica de forma formal.

Todo lo que sé, me costó aprenderlo.

Desde niño siempre fui inquieto y curioso.
Me gustaba entender cómo funcionaban las cosas.

Recuerdo que en Navidad, mientras otros estaban celebrando, yo me encargaba de instalar las extensiones eléctricas en casa. Me tomaba el tiempo de hacer bien las conexiones, aunque nadie me lo pidiera.

También desmontaba mis carros eléctricos solo para ver qué tenían dentro.
No era por romperlos, era por aprender.

Ahí empezó todo, aunque en ese momento yo no lo sabía.

En el 2006 empecé a reparar.
Sin cursos, sin guías claras y sin alguien que me llevara de la mano.

Aprender electrónica fue difícil para mí.
No porque no me gustara, sino porque no tuve acceso a una educación formal en el tema. Todo fue a prueba y error, leyendo, preguntando, equivocándome y volviendo a intentar.

Por eso sé lo frustrante que es querer aprender y no encontrar información clara.
Y por eso hoy me esfuerzo tanto en enseñar de forma sencilla, paso a paso, para que cualquiera pueda aprender, aunque sienta que “esto no es para él”.

Cuando tenía 19 años, pude abrir mi primer negocio con mucho esfuerzo y sin nada de experiencia. 

Ahí entendí algo importante:
Saber reparar es una cosa, pero aprender a trabajar, a cobrar y a manejar un negocio es otra muy diferente.

Me mude a USA y empezar de cero

En el 2011 migré a Estados Unidos y no fue fácil. Durante un año dormí en un garaje, en una cama inflable, trabajé en carpintería y repartí pizzas; hice lo que tocaba hacer para salir adelante. No tenía dinero ni contactos, solo ganas de trabajar y aprender. En el 2013 empecé mi negocio en Estados Unidos desde cero, literalmente sin un centavo. No fue rápido ni sencillo, pero fue real.

La constancia!

En el 2017 tomé una decisión que terminó cambiando mi vida: ser constante en YouTube. No empecé pensando en seguidores ni en fama, sino en compartir lo que estaba aprendiendo en el taller de la forma más clara y honesta posible. La constancia, el contenido real y no vender humo empezaron a conectar con otros técnicos que estaban pasando por lo mismo que yo ya había vivido, y ahí entendí que mi experiencia podía ayudar a otros a aprender más fácil y a cometer menos errores.

Hoy viajo, hago giras, doy talleres presenciales y comparto conocimiento con técnicos en distintos países, pero sigo siendo técnico: sigo entrando al taller y sigo aprendiendo todos los días. No me interesa verme como gurú, me interesa que lo que enseño funcione en la vida real.

 

Como aprender me costó tanto, hoy me esfuerzo en enseñar de forma clara, sencilla y sin rodeos.

Creo de verdad que cualquiera puede aprender si alguien se toma el tiempo de explicarlo bien.
No importa de dónde vengas, ni si sientes que vas tarde.

No te cuento esto para presumir.
Te lo cuento para que sepas que empecé desde abajo, igual que muchos.

Si yo pude aprender, equivocarme, levantarme y construir algo real,
tú también puedes.

Y si mi experiencia puede ayudarte a avanzar con menos errores,
entonces todo este camino ha valido la pena.

Edgar 🙂

Scroll to Top